Flybondi siempre sorprende.
En Mar del Plata, los legisladores tuvieron que pedir explicaciones al Intendente Montenegro: por una investigación periodística se supo que el municipio, el dinero público, subsidia varios gastos de la línea amarilla. Hecho a hurtadillas, sin informar. Y siempre agitando la bandera de cuidar el gasto público, Montenegro se lo regala a Flybondi. Queda aquí desmentido el mito que le gustaba instalar a Macri cuando era presidente: "las low cost no le piden dinero a nadie". Para atenuar el impacto de la noticia, rápidamente la low cost salió a destacar los puestos de trabajo que había aportado a la ciudad.
Un recurso de bajo costo: a cada objeción a sus métodos de funcionamiento, señalarán que aportan trabajo y que si quieren se van y se pierden esos vuelos. Chantaje.